Rosa Garrido, dirigenta de Huasco: «Carabineros debe ser más empático con los adultos mayores»

Rosa Garrido desde fines de los noventa que lidera organizaciones sociales en Huasco, su ciudad de toda la vida. Actualmente es presidenta de la Unión Comunal de Adultos Mayores y secretaria de la junta vecinal nº 11 Nueva Esperanza.

Contó que la comunicación con Carabineros “no ha sido buena, como alguna vez lo fue. Por ejemplo, antes teníamos mejor contacto, entonces, cuando hacían las rondas nocturnas me dejaban un papelito en la reja de mi casa y así me enteraba que habían pasado”.

La preocupación de las rondas surge porque, aseguró, que la inseguridad que los golpea no es generada por vecinos de Huasco sino de “gente de otras ciudades que vienen en vehículos a robar acá”.

Rosa Garrido es pesimista: “A nosotros nos falta dotación, pero al ver lo que pasa en Santiago, por ejemplo, o en ciudades grandes, veo poco probable que se preocupen de nosotros”.

La lideresa vecinal contó cuáles cree que debería ser una nueva policía para Huasco.

1.- Mayor dotación: “No se saca nada con tener muchos vehículos si lo que faltan son funcionarios. A veces, no alcanzan a responder una emergencia cuando andan en Huasco Bajo y los necesitan en otro sector de la comuna”.

2.- Uso de motos: “Mejorar esto porque pueden responder más rápido a las necesidades vecinales”.

3.- Mejorar las unidades policiales: “Las polillas se están comiendo las comisarías. Carabineros necesita mejores espacios para trabajar y atender a los vecinos”.

4.- Empatía: “Carabineros debe ser más empático con los adultos mayores, no ser tan parcos ni duros. Imagínese si alguien es sordito y el carabinero le habla y se enoja porque no le responden. Es importante que sean conscientes que los adultos mayores están en una posición disminuida producto de los años”.

Cecilia Henríquez, Chillán: más dotación, acotar planes cuadrante, mejorar equipo y distribución en Ñuble

Cecilia Henríquez, Chillán: Ampliar dotación, estrategia para postulantes, disminuir territorios de acción, mejorar equipo y más apoyo a comunas de Ñuble.

En la oficina de Cecilia Henríquez, presidenta de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Chillán, se observan dos logos, junto al que representa a la organización territorial está el escudo de Carabineros.

La lideresa, que desde 2013 encabeza la Unión que reúne a 110 de 150 JJ.VV. de la capital de la Región de Ñuble, comentó que “la coordinación con Carabineros ha decaído en el último tiempo” producto de la pandemia, pero también “por la falta de apoyo de las autoridades comunales y que representan a Gobierno para trabajar en conjunto”.

Henríquez considera que la nueva policía debe incluir las siguientes medidas:

1.- Ampliar la dotación: “Se hacen escasos y no dan abasto para los distintos delitos que ocurren, no solo en robos y asaltos sino también para enfrentar el consumo de drogas, que acarrea más problemas en los barrios”.

2.- Mejorar estrategia para postulaciones: “Cuando me refiero al trabajo en conjunto, es que todos tenemos que aportar para que haya interés de los jóvenes en ingresar a Carabineros. Se debe mejorar el respeto, entre todos, para que haya dotación”.

3.- Disminuir el territorio de los planes cuadrantes: “Lamentablemente la extensión es grande y no alcanzan a llegar a tiempo. Esto se agrava con la falta de dotación y de vehículos para llegar a tiempo a las emergencias”.

4.- Mejores equipamientos: “Esto es amplio, porque no sólo son pocos vehículos y dotación, sino también en una infraestructura deficiente y falta de tecnología que sirva para enfrentar la evolución de los delitos, aunque por suerte en Ñuble la sensación de inseguridad no es tan alta como en otras ciudades”,

5.- Mejor distribución: “Ñuble es una región nueva pero grande y veo que se privilegia demasiado a Chillán y poco al resto de las comunas que lo necesitan y que tienen otro tipo de problemas”.

Cecilia Henríquez concluyó que “Chillán todavía es una ciudad tranquila, somos una región nueva que está aprendiendo a ser grande. Y aquí las autoridades pareciera que no tienen claro con qué se están enfrentando. Si no trabajamos juntos, coordinados, la seguridad ciudadana no mejorará”.

La lideresa, que desde 2013 encabeza la Unión que reúne a 110 de 150 JJ.VV. de la capital de la Región de Ñuble, comentó que “la coordinación con Carabineros ha decaído en el último tiempo” producto de la pandemia, pero también “por la falta de apoyo de las autoridades comunales y que representan a Gobierno para trabajar en conjunto”.

Henríquez considera que la nueva policía debe incluir las siguientes medidas:

1.- Ampliar la dotación: “Se hacen escasos y no dan abasto para los distintos delitos que ocurren, no solo en robos y asaltos sino también para enfrentar el consumo de drogas, que acarrea más problemas en los barrios”.

2.- Mejorar estrategia para postulaciones: “Cuando me refiero al trabajo en conjunto, es que todos tenemos que aportar para que haya interés de los jóvenes en ingresar a Carabineros. Se debe mejorar el respeto, entre todos, para que haya dotación”.

3.- Disminuir el territorio de los planes cuadrantes: “Lamentablemente la extensión es grande y no alcanzan a llegar a tiempo. Esto se agrava con la falta de dotación y de vehículos para llegar a tiempo a las emergencias”.

4.- Mejores equipamientos: “Esto es amplio, porque no sólo son pocos vehículos y dotación, sino también en una infraestructura deficiente y falta de tecnología que sirva para enfrentar la evolución de los delitos, aunque por suerte en Ñuble la sensación de inseguridad no es tan alta como en otras ciudades”,

5.- Mejor distribución: “Ñuble es una región nueva pero grande y veo que se privilegia demasiado a Chillán y poco al resto de las comunas que lo necesitan y que tienen otro tipo de problemas”.

Cecilia Henríquez concluyó que “Chillán todavía es una ciudad tranquila, somos una región nueva que está aprendiendo a ser grande. Y aquí las autoridades pareciera que no tienen claro con qué se están enfrentando. Si no trabajamos juntos, coordinados, la seguridad ciudadana no mejorará”.

Gabriel Boric: Una nueva policía para una nueva democracia

Por Gabriel Boric
Publicado en The Clinic
31.03.2021

La crisis de Carabineros es similar a la crisis de otras instituciones clave de nuestra democracia, y refleja el impacto de los casos de corrupción, del abuso de poder, de la diferencia de trato que afecta a las y los más vulnerables, y de una profunda desigualdad social al interior de la fuerza policial. La violación sistemática de los derechos humanos en la represión de la protesta social ha venido a consolidar la imagen de Carabineros como un actor de clase: mientras los vemos proteger los intereses de los poderosos y privilegiados, acumulamos evidencia sobre la vulneración de los derechos y garantías de los más pobres. Carabineros se percibe, además, como una fuerza sin mando y fuera de todo control civil.

Al menos tres de los problemas más complejos que hoy enfrenta nuestro país, se relacionan con esta institución: la crisis en la Macro Zona Sur y la represión al pueblo Mapuche; la crisis de orden público, violencia y violaciones a los derechos humanos; y el avance del crimen organizado y el narco, con el consecuente aumento del consumo problemático de drogas, que hoy se encuentra criminalizado. Carabineros, que debería ser parte de la solución, se ha convertido en cada uno de esos ámbitos en parte del problema.

En la urgente refundación de Carabineros se juega la posibilidad de reconstituir nuestra convivencia democrática y soberanía estatal. Es un cambio profundo que debe convertirse en política de Estado: todas y todos, independiente de nuestro sector político, requerimos de una policía confiable y bajo el control democrático civil, a la que pueda delegarse el ejercicio legítimo del poder del Estado. Se trata de una operación políticamente costosa —no es casualidad que ningún gobierno desde el fin de la dictadura haya avanzado significativamente en este plano— y logísticamente difícil, porque debe hacerse mientras Carabineros está en sus funciones en la calle, superando las resistencias que genere dentro de la misma institución.

Existen propuestas impulsadas transversalmente para avanzar en la resolución de esta crisis, como la intervención civil a Carabineros, que permita su control político institucional y la participación ciudadana y de expertos en sus lineamientos. También la formación de una nueva policía con enfoque de DD.HH y la creación de una Comisión de verdad, justicia y reparación, que se haga cargo de las violaciones a los derechos humanos, e identifique y sancione a los altos mandos responsables. Al mismo tiempo, se hace imprescindible establecer un escalafón único en la institución, que termine con la discriminación entre oficialidad y tropa, así como una Superintendencia que regule el negocio de la seguridad privada. 

Nuestra nueva policía debe poner en el centro la protección de la ciudadanía, no de la propiedad, y debe ser una herramienta del Estado para construir una sociedad más justa y segura para todas y todos. En este giro hacia la refundación institucional, debemos tener presentes tres aspectos relevantes del actual debate sobre seguridad: 1) incorporar la perspectiva de género, sumar a más mujeres a la oficialidad y toma de decisiones, pero también considerar a las poblaciones vulnerables y cómo enfrentamos la reproducción de la delincuencia: cerca del 50% de los ingresos a cárceles por aplicación de la Ley 20.000 son mujeres y cerca del 60% de las detenciones por dicha ley corresponden a menores de 19 años. Asimismo se les debe incorporar en la red pública de salud, que tengan derecho a las garantías de salud (GES) y un plan de ingreso y acompañamiento en salud mental diseñado especialmente para cumlir el enfoque de DD.HH. 2) Una descentralización con mecanismos de participación comunitaria y entrega de competencias regionales y a nivel de gobiernos locales, que permita responder debidamente a las necesidades de cada territorio: cada año aumenta el presupuesto en armas de servicio y carros lanzaaguas, pero llevamos décadas esperando la instalación de subcomisarías que brinden mayor seguridad a vecinos y vecinas a lo largo del país. Tampoco tiene sentido que autoridades policiales afirmen no dar abasto a las denuncias de violencia intrafamiliar, mientras copan todos los viernes con mil efectivos una plaza para evitar manifestaciones. 3) La revisión de nuestro paradigma para enfrentar al narcotráfico y el crimen organizado, con la necesaria inversión en educación, prevención y tratamiento de la drogadicción como materia multisectorial superando la administración exclusiva del Ministerio del Interior, porque el consumo de drogas es un tema de salud pública y educación, no sólo de seguridad.

El conflicto en la macrozona sur del país, donde hoy las policías son ocupadas como cuerpos militares para sostener un enfrentamiento con integrantes del pueblo Nación Mapuche, no es sólo un problema de seguridad, sino ante todo es un problema político, que debemos enfrentar de una forma radicalmente distinta que como se hizo durante la masacre mal llamada “Pacificación de la Araucanía”, ni en las décadas de conflicto permanente que se han agudizado en los últimos años, siguiendo el camino de países como Nueva Zelanda y Canadá.

Hoy, la seguridad es un tema ineludible en esta carrera presidencial. Invito a todos quienes quieran transformar nuestras fuerzas del orden a hacerse parte del debate. Una nueva policía eficaz, legitimada ante la ciudadanía y capaz de actuar con pleno respeto a los derechos humanos, es posible y será una de las prioridades de nuestro gobierno.

Aurora Chamorro, Isla Santa María: «Una nueva policía debe ser con mejores equipamientos y profesionales para el Chile insular»

 “Estoy desilusionada con Carabineros, porque a nosotros nos mintieron, no cumplieron su palabra. A propósito de la pandemia nos ofrecieron transporte aéreo para casos de emergencia, incluso firmaron documentos, pero cuando les pedimos ayuda no la dieron, se rieron de nosotros”.

Aurora Chamorro preside la junta de vecinos Puerto Norte de la Isla Santa María, que tiene 2200 habitantes y ocho carabineros para labores administrativas y de patrullaje.

La dirigenta fundamentó su molestia tras la muerte de un vecino de 86 años en octubre pasado por causa del covid-19; el isleño no pudo dejar la isla porque no estaba la capacidad aérea para llevarlo al Chile continental.

Durante la pandemia han sido siete los vecinos insulares que esperaron hasta 7 horas esperando auxilio en una rampa, «ayuda que Carabineros ofreció pero que después no cumplió».

La isla Santa María tiene 2200 habitantes y pertenece a Coronel. Crédito foto: Pepe Léniz.

¿Cómo ven una reforma a Carabineros desde el Chile insular?

1.- “A mí me gustaría que en una reforma haya preocupación por la idiosincracia del Chile insular y que envíen a la isla profesionales adultos, con experiencia y no sólo jóvenes que son casi niños”.

2.- “Una nueva policía debe ser con mejores equipamientos, nosotros pedimos un vehículo cuatro por cuatro y no patrullas que se muevan a duras penas. Lo mismo ocurre con la infraestructura, nos falta un retén -tenemos sólo uno que queda en un extremo de la isla- y se necesita un sistema de comunicación para alertar emergencias porque la antena repetidora no sirve”.

3.- “Más facultades para enfrentar la delincuencia, porque se ve que están sobrepasados, pero eso también pasa porque los procedimientos no están siendo los correctos, por lo que sería importante que trabajen esto para el futuro».

Aurora Chamorro en la prensa:
https://www.diarioconcepcion.cl/ciudad/2020/10/10/isla-santa-maria-de-luto-exige-aeronaves-para-emergencias.html

https://www.tvu.cl/prensa/tvu-noticias/2020/09/23/covid-19-en-isla-santa-maria-vecinos-denuncian-esperas-de-7-horas-para-trasladar-pacientes.html

Osvaldo Moyano, Barrio Norte (Concepción): “Carabineros debe orientarse solo a tareas de seguridad”

Osvaldo Moyano durante la dictadura militar fue un activo en las acciones cultural que se realizaron en Barrio Norte, sector de Concepción, donde ha vivido toda su vida; llegada la democracia, el penquista de 54 años, devino en dirigente vecinal.

Desde su cargo dirigencial ha tenido un extenso contacto con Carabineros con el objetivo que la policía uniformada acentúe su labor para frenar el microtráfico que golpea su sector. Afirma que el contacto es positivo pero “es necesario que hayan cambios”.

Osvaldo Moyano considera que la reforma a Carabineros debería combinar aspectos técnicos y sociales:

1.- Debería existir un cuerpo civil especial, ajeno a Carabineros, que vele por el  tránsito, la entrega de notificaciones, entre otras tareas que podrían efectuar civiles capacitados para este empleo. “Con esto se focaliza la labor policial y Carabineros puede orientarse a tareas de seguridad, que tanto se necesita en las poblaciones”.

2.- El trato hacia la ciudadanía debe cambiar. “A los vecinos los apalean y a los narcotraficantes los dejan hacer lo que quieren. No puede ser que la delincuencia realice balaceras o el narcotráfico lance fuegos artificiales, con los riesgos que significa para las casas, sin que Carabineros no intervenga”.

3.- Carabineros no da confianza. “Se necesita un organismo que regule el trabajo policial para evitar no solo los robos grandes sino también las coimas que podrían ocurrir”.

4.- Perfeccionar los canales de comunicación. “Durante la pandemia costó un mundo dar con ellos; había balaceras y el teléfono sonaba ocupado; había una emergencia y seguía ocupado. A esto se suma lo que demoran en llegar”.

5.- Trato igual para todos. “Esto es indignante pese a que es algo que ocurre desde hace mucho tiempo, pero a un vecino de Barrio Norte lo tratan de distinta manera a uno de Andalué. En el barrio alto, cuando controlan, lo hacen solo a los obreros, porque a los hijos de casas grandes no los acosan”.

Ermelinda Cisternas, dirigenta de Achupallas y Santa Julia (Viña del Mar): “Si no hay una buena formación, no hay nada que hacer”

Ermelinda Cisternas es la presidenta de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Las Achupallas y Santa Julia, en Viña del Mar. Desde su posición de dirigenta social, comentó que le ha tocado conocer “las dos caras” de la labor en terreno de Carabineros.

“Debido al Plan Cuadrante, que se instaló sin conversación previa, nuestro sector quedó dividido y no corre la misma suerte en los patrullajes. Con Santa Julia tenemos un trabajo mancomunado, bien organizado, con Carabineros, pero con Achupallas conocemos la peor cara, en la que hay escasa comunicación y coordinación”.

La dirigenta, que además es consejera de Seguridad de Viña del Mar, destacó que son cinco los puntos que se deben potenciar en una reforma a la institución.

1.- Formación: “Es importante que se mejore la formación de Carabineros porque, sin el ánimo de estigmatizar, no todos llegan la institución con la misma base. Se deben equiparar los conocimientos, porque si no hay una buena formación no hay nada que hacer”.

2.- Respeto: “Una formación que ahonde en que los y las funcionarios respeten la ley, porque esto les jugó en contra y por eso se les perdió el respeto”.

3.- Fiscalización: “Es muy importante que se genere una unidad que se preocupe de fiscalizar el trabajo policial, para evitar los casos de corrupción que se han conocido”.

4.- Recursos: “Mejorar la distribución de los recursos para el trabajo policial. No puede ser que no tengan insumos para patrullar o que los vehículos estén en mal estado. Nosotros hemos tenido que hacer cuchas para juntar plata y pagarle a un mecánico para que arregle una patrulla”.

5.- Planificación: “Mejorar la planificación en terreno, no puede ser que se vean más delincuentes que Carabineros en las calles. No es normal que los vecinos tengan que estar encerrados por miedo a una bala loca”.

¿Hasta cuándo?

Por Ricardo Montero
La Tercera
07.11.2021

Un control de identidad efectuado por funcionarios policiales a un malabarista termina con múltiples balazos y una persona fallecida. La situación evidencia de forma macabra los síntomas de un problema social profundo, que va mucho más allá de la urgente y necesaria transformación que requiere la policía uniformada.

Toda sociedad debe definir claramente cuál es su visión de la seguridad, la fuerza estatal y el rol de sus instituciones armadas.

En Chile, la visión que nos define mantiene resabios de la guerra fría, la fuerza estatal no es conducida adecuadamente por la autoridad civil y las instituciones policiales gozan de una autonomía exacerbada –resguardada por el entramado constitucional— que no cumple criterios democráticos.

Los problemas en el sector seguridad y los abusos que hemos conocido tienen su origen en la Constitución de 1980, que mantiene la lógica impuesta por la dictadura en materia de seguridad.

A corto plazo, Carabineros requiere cambios estructurales que el gobierno tozudamente no ha querido asumir y ha terminado bloqueando. A mediano plazo necesitamos una transformación más profunda, que debe ser debatida en la Convención Constitucional. Desde una Nueva Constitución necesitamos avanzar en una visión de seguridad que cumpla con criterios democráticos, tenga el foco puesto en el resguardo de las personas, respete los DDHH y, en definitiva, aporte al desarrollo y la paz social.