Aurora Chamorro, Isla Santa María: «Una nueva policía debe ser con mejores equipamientos y profesionales para el Chile insular»

 “Estoy desilusionada con Carabineros, porque a nosotros nos mintieron, no cumplieron su palabra. A propósito de la pandemia nos ofrecieron transporte aéreo para casos de emergencia, incluso firmaron documentos, pero cuando les pedimos ayuda no la dieron, se rieron de nosotros”.

Aurora Chamorro preside la junta de vecinos Puerto Norte de la Isla Santa María, que tiene 2200 habitantes y ocho carabineros para labores administrativas y de patrullaje.

La dirigenta fundamentó su molestia tras la muerte de un vecino de 86 años en octubre pasado por causa del covid-19; el isleño no pudo dejar la isla porque no estaba la capacidad aérea para llevarlo al Chile continental.

Durante la pandemia han sido siete los vecinos insulares que esperaron hasta 7 horas esperando auxilio en una rampa, «ayuda que Carabineros ofreció pero que después no cumplió».

La isla Santa María tiene 2200 habitantes y pertenece a Coronel. Crédito foto: Pepe Léniz.

¿Cómo ven una reforma a Carabineros desde el Chile insular?

1.- “A mí me gustaría que en una reforma haya preocupación por la idiosincracia del Chile insular y que envíen a la isla profesionales adultos, con experiencia y no sólo jóvenes que son casi niños”.

2.- “Una nueva policía debe ser con mejores equipamientos, nosotros pedimos un vehículo cuatro por cuatro y no patrullas que se muevan a duras penas. Lo mismo ocurre con la infraestructura, nos falta un retén -tenemos sólo uno que queda en un extremo de la isla- y se necesita un sistema de comunicación para alertar emergencias porque la antena repetidora no sirve”.

3.- “Más facultades para enfrentar la delincuencia, porque se ve que están sobrepasados, pero eso también pasa porque los procedimientos no están siendo los correctos, por lo que sería importante que trabajen esto para el futuro».

Aurora Chamorro en la prensa:
https://www.diarioconcepcion.cl/ciudad/2020/10/10/isla-santa-maria-de-luto-exige-aeronaves-para-emergencias.html

https://www.tvu.cl/prensa/tvu-noticias/2020/09/23/covid-19-en-isla-santa-maria-vecinos-denuncian-esperas-de-7-horas-para-trasladar-pacientes.html

Osvaldo Moyano, Barrio Norte (Concepción): “Carabineros debe orientarse solo a tareas de seguridad”

Osvaldo Moyano durante la dictadura militar fue un activo en las acciones cultural que se realizaron en Barrio Norte, sector de Concepción, donde ha vivido toda su vida; llegada la democracia, el penquista de 54 años, devino en dirigente vecinal.

Desde su cargo dirigencial ha tenido un extenso contacto con Carabineros con el objetivo que la policía uniformada acentúe su labor para frenar el microtráfico que golpea su sector. Afirma que el contacto es positivo pero “es necesario que hayan cambios”.

Osvaldo Moyano considera que la reforma a Carabineros debería combinar aspectos técnicos y sociales:

1.- Debería existir un cuerpo civil especial, ajeno a Carabineros, que vele por el  tránsito, la entrega de notificaciones, entre otras tareas que podrían efectuar civiles capacitados para este empleo. “Con esto se focaliza la labor policial y Carabineros puede orientarse a tareas de seguridad, que tanto se necesita en las poblaciones”.

2.- El trato hacia la ciudadanía debe cambiar. “A los vecinos los apalean y a los narcotraficantes los dejan hacer lo que quieren. No puede ser que la delincuencia realice balaceras o el narcotráfico lance fuegos artificiales, con los riesgos que significa para las casas, sin que Carabineros no intervenga”.

3.- Carabineros no da confianza. “Se necesita un organismo que regule el trabajo policial para evitar no solo los robos grandes sino también las coimas que podrían ocurrir”.

4.- Perfeccionar los canales de comunicación. “Durante la pandemia costó un mundo dar con ellos; había balaceras y el teléfono sonaba ocupado; había una emergencia y seguía ocupado. A esto se suma lo que demoran en llegar”.

5.- Trato igual para todos. “Esto es indignante pese a que es algo que ocurre desde hace mucho tiempo, pero a un vecino de Barrio Norte lo tratan de distinta manera a uno de Andalué. En el barrio alto, cuando controlan, lo hacen solo a los obreros, porque a los hijos de casas grandes no los acosan”.

Ermelinda Cisternas, dirigenta de Achupallas y Santa Julia (Viña del Mar): “Si no hay una buena formación, no hay nada que hacer”

Ermelinda Cisternas es la presidenta de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Las Achupallas y Santa Julia, en Viña del Mar. Desde su posición de dirigenta social, comentó que le ha tocado conocer “las dos caras” de la labor en terreno de Carabineros.

“Debido al Plan Cuadrante, que se instaló sin conversación previa, nuestro sector quedó dividido y no corre la misma suerte en los patrullajes. Con Santa Julia tenemos un trabajo mancomunado, bien organizado, con Carabineros, pero con Achupallas conocemos la peor cara, en la que hay escasa comunicación y coordinación”.

La dirigenta, que además es consejera de Seguridad de Viña del Mar, destacó que son cinco los puntos que se deben potenciar en una reforma a la institución.

1.- Formación: “Es importante que se mejore la formación de Carabineros porque, sin el ánimo de estigmatizar, no todos llegan la institución con la misma base. Se deben equiparar los conocimientos, porque si no hay una buena formación no hay nada que hacer”.

2.- Respeto: “Una formación que ahonde en que los y las funcionarios respeten la ley, porque esto les jugó en contra y por eso se les perdió el respeto”.

3.- Fiscalización: “Es muy importante que se genere una unidad que se preocupe de fiscalizar el trabajo policial, para evitar los casos de corrupción que se han conocido”.

4.- Recursos: “Mejorar la distribución de los recursos para el trabajo policial. No puede ser que no tengan insumos para patrullar o que los vehículos estén en mal estado. Nosotros hemos tenido que hacer cuchas para juntar plata y pagarle a un mecánico para que arregle una patrulla”.

5.- Planificación: “Mejorar la planificación en terreno, no puede ser que se vean más delincuentes que Carabineros en las calles. No es normal que los vecinos tengan que estar encerrados por miedo a una bala loca”.

¿Hasta cuándo?

Por Ricardo Montero
La Tercera
07.11.2021

Un control de identidad efectuado por funcionarios policiales a un malabarista termina con múltiples balazos y una persona fallecida. La situación evidencia de forma macabra los síntomas de un problema social profundo, que va mucho más allá de la urgente y necesaria transformación que requiere la policía uniformada.

Toda sociedad debe definir claramente cuál es su visión de la seguridad, la fuerza estatal y el rol de sus instituciones armadas.

En Chile, la visión que nos define mantiene resabios de la guerra fría, la fuerza estatal no es conducida adecuadamente por la autoridad civil y las instituciones policiales gozan de una autonomía exacerbada –resguardada por el entramado constitucional— que no cumple criterios democráticos.

Los problemas en el sector seguridad y los abusos que hemos conocido tienen su origen en la Constitución de 1980, que mantiene la lógica impuesta por la dictadura en materia de seguridad.

A corto plazo, Carabineros requiere cambios estructurales que el gobierno tozudamente no ha querido asumir y ha terminado bloqueando. A mediano plazo necesitamos una transformación más profunda, que debe ser debatida en la Convención Constitucional. Desde una Nueva Constitución necesitamos avanzar en una visión de seguridad que cumpla con criterios democráticos, tenga el foco puesto en el resguardo de las personas, respete los DDHH y, en definitiva, aporte al desarrollo y la paz social.

Paulina Vodanovic: «Basta»

Por Paulina Vodanovic
El Mercurio
07.02.2021

Escribo consternada por la muerte de Francisco Martínez Romero. Pienso en el dolor de su familia, de sus amigos, en los niños y niñas que han visto en redes sociales a un malabarista que muere en la vía pública a manos de Carabineros, como si fuera la escena de una mala película. ¿Qué podemos decirles o explicarles, si por más que repitamos la escena, no aparecen argumentos atendibles?

Pienso en que no merecemos esto, que éste no es el país en que queremos que crezcan nuestros hijos. No es ficción. Hemos visto morir a un joven que pudo ser nuestro hermano, amigo o vecino. No olvido la imagen del joven caído en la mitad de la calle y ruego que como sociedad no nos deje indiferente.

No hay contexto ni protocolo que justifique el actuar de la policía. Recuerdo tantas conversaciones del debate constituyente donde hablamos de los cambios que Chile requiere, de los desafíos del futuro, de la nueva Constitución que consagrará más derechos, en las esperanzas que tenemos en este proceso.

La actual Constitución consagra el derecho a la vida. Sin embargo, no se respeta, precisamente por funcionarios que ostentan el monopolio del uso de la fuerza. Que la usan sin discernir y ponderar el uso de armas letales, y lo hacen en un pequeño pueblo lleno de turistas a media tarde. Los mismos policías que en aquellos barrios que califican de peligrosos, simplemente no ingresan, campea la desesperanza  y reinan los patrones del mal.

También consagra la igualdad ante la ley. Y no se respeta. Frente a un joven de pelo largo con armas de utilería, la fuerza, la muerte. Frente a un “caballero” del barrio alto, con armas verdaderas, un procedimiento cortés y remilgado, un delicado paso por la justicia que no hará mella.

Mucho se ha dicho y escrito sobre los cambios a Carabineros.  Reestructurar, reformar, refundar. Comisiones que no arriban a resultados, anuncios de reformas que sabemos que este gobierno jamás discutirá.

Un proyecto de ley en trámite que “fortalece” las instituciones policiales, dándole más facultades, e incluso pretende incorporar una eximente de responsabilidad para los funcionarios que usen sus armas de servicio en casos como la fuga.  Se requiere una discusión seria acerca de esto, salir del titular, del discurso y las palabras. Necesitamos una policía que se fortalezca desde sus capacidades, que recupere la confianza de la ciudadanía y la credibilidad, cumpliendo su deber de acuerdo a los estándares de derechos humanos. Esto no es teoría: respeto a la vida, apego a la igualdad ante la ley.

Recae en el Estado regular el uso de la fuerza legítima; son las policías, que por su formación y profesionalismo, pueden hacer uso de esta fuerza en caso de necesidad.

Como contrapartida, hay reglas para su uso y control del conjunto de la sociedad sobre estas acciones. Necesitamos con urgencia una policía acorde con lo que nuestra democracia demanda. No podemos seguir en debates y anuncios inconducentes. La etapa de diagnóstico está agotada, la arbitrariedad hace tiempo dejó de ser la excepción.

Hay consenso en que se requiere mayor control civil, transparencia, controles internos y externos efectivos. Sin duda, cambios necesarios.

Pero la urgencia está en que Carabineros cumpla con lo que la Constitución y las leyes le mandatan, pues como funcionarios públicos están obligados a la promoción, respeto y garantía de los derechos humanos.

Es evidente que el Alto Mando de Carabineros hoy no garantiza que el rol de resguardo del orden público se  compatibilice con el respeto a los derechos humanos. El gobierno no puede seguir ausente y debe terminar con esta autonomía de facto de la institución.